Lo que se desconoce de la comunicación y del liderazgo

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A menudo, cuando comienzo mis seminarios con directivos y gerentes y pregunto si se consideran buenos comunicadores, se alzan muchas manos. Sus respuestas suelen diferir. Muchos dicen que saben hablar bien en público, o que son capaces de modular su mensaje de manera adecuada según su interlocutor. Algunos dicen que se preocupan por compartir información relevante. Otros, afirman que marcan una dirección adecuada, y que comunican claramente sus metas y objetivos…Todas estas son buenas virtudes de un buen comunicador. Pero ocurre, que la mayoría suele obviar la parte más importante de la comunicación, y que determinará un estilo de liderazgo más adecuado y eficaz: saber escuchar.

¿Cuántos jefes que conozcamos son realmente buenos en esta faceta? Ram Charan, profesor de Harvard, reconocido autor de numerosos libros de liderazgo y coach de altos ejecutivos en empresas del Fortune 500, nos aclaraba un dato sorprendente. Decía que gran parte del feedback en las evaluaciones 360º, indicaban que uno de cada cuatro ejecutivos tenía un gran déficit en saber escuchar; cuyos efectos podían paralizar la colaboración entre unidades de negocio y departamentos. Si además era el CEO el que mostraba tal déficit, las consecuencias podía ser catastróficas, haciendo descarrilar a la compañía.

Saber escuchar no significa pretender hacer ver que prestamos atención, incluso tampoco supone hacer un esfuerzo por dejar hablar a nuestro interlocutor. Va más allá que todo esto. Saber escuchar adecuadamente, implica escuchar con la cabeza y el corazón. Ser capaz de evitar prejuicios; suspender nuestras conversaciones mentales mientras la otra persona está hablando. No escuchamos preparándonos para responder, para corregir, o debatir. Sólo escuchamos. Simple y llanamente. Escuchamos con el ánimo de comprender.

Lo cierto es que no estamos preparados para esto, conlleva maestría. Hemingway nos recordaba que se tarda sólo dos años de nuestra vida para aprender a hablar, pero toda una vida para saber escuchar.

Si preguntamos a cien personas por qué recuerdan a este o tal jefe que tuvieron como el mejor, aquél que les inspiró de tal modo que supo sacarles lo mejor que llevaban dentro, noventa y nueve reconocerán un patrón común. Dirán que sabía escuchar.

Es una parte capital del liderazgo porque reforzará la confianza, la influencia y la credibilidad de todo jefe. Destierra aquel mito que dice que el jefe “tiene que tener todas las respuestas”. Un directivo que escucha, es un directivo que parte del principio de confianza, y que espera que el resto de ejecutivos y gerentes también muestren esta cualidad.

SAM PALMISIANO-crop

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